viernes, 27 de noviembre de 2015

Concilio Vaticano II

Del Decreto Ad Gentes, sobre la actividad misionera de la Iglesia.

Promoción de la vida religiosa
18. Promuévase diligentemente la vida religiosa desde el momento de la implantación de la Iglesia, que no solamente proporciona a la actividad misional ayudas preciosas y enteramente necesarias, sino que por una más íntima consagración a Dios, hecha en la Iglesia, indica claramente también la naturaleza íntima de la vocación cristiana.
Esfuércense los Institutos religiosos, que trabajan en la implantación de la Iglesia, en exponer y comunicar, según el carácter y la idiosincrasia de cada pueblo, las riquezas místicas de que están totalmente llenos, y que distinguen la tradición religiosa de la Iglesia. Consideren atentamente el modo de aplicar a la vida religiosa cristiana las tradiciones ascéticas y contemplativas, cuyas semillas había Dios esparcido con frecuencia en las antiguas culturas antes de la proclamación del Evangelio.
En las iglesias jóvenes hay que cultivar diversas formas de vida religiosa que presenten los diversos aspectos de la misión de Cristo y de la vida de la Iglesia, y se entreguen a variadas obras pastorales y preparen convenientemente a sus miembros para cumplirlas. Con todo, procuren los Obispos en la Conferencia que las Congregaciones, que tienen los mismos fines apostólicos, no se multipliquen, con detrimento de la vida religiosa y del apostolado.
Son signos de especial mención los varios esfuerzos realizados para arraigar la vida contemplativa, por los que unos, reteniendo los elementos esenciales de la institución monástica, se esfuerzan en implantar la riquísima tradición de su Orden, y otros, vuelven a las formas más sencillas del antiguo monacato. Procuren todos, sin embargo, buscar la adaptación oportuna a las condiciones locales. Conviene establecer por todas partes en las iglesias nuevas la vida contemplativa porque pertenece a la plenitud de la presencia de la Iglesia.

Padre Arrupe, maestro de meditación

No hacer. SER.

— ¿Puedo fumar mientras rezo?
— ¿Por qué no oras mientras fumas?

Rezando enraizados

En la segunda sesión del curso, Laia Monserrat nos estuvo explicando la importancia de la postura en la meditación: sentados en el suelo, cerca de la tierra; espalda recta y cabeza erguida, hacia el cielo.
— De la tierra al cielo — nos insistía.

Días después, rezando, como muchas noches en casa, mi hijo Martín de dos añitos pedía desde la cuna:
— ¡Suelo! ¡Suelo!

Y allí, sentados, rezamos.